¿Qué es exactamente la declaración UE de conformidad?
Es el documento con el que el fabricante pone su firma, en el sentido más literal, detrás del marcado CE. En ella asume la responsabilidad de que ese producto concreto cumple el Reglamento (UE) 2017/745. Sin esta declaración, el marcado CE que ves en la caja no tiene respaldo documental verificable por tu parte. Un tensiómetro de mostrador o una faja lumbar de ortopedia llevan el mismo tipo de papel detrás, aunque sean productos completamente distintos entre sí.
El artículo 14 te pide comprobar que existe antes de vender. Si eres importador, el artículo 13 va un poco más allá: tienes que guardar una copia, no solo comprobar que existe. Esa diferencia entre 'comprobar' y 'guardar copia' es importante y depende de qué papel juegas en la cadena, así que conviene tenerla clara antes de decidir qué archivo montas.
¿Cómo se la pides a tu proveedor?
Lo normal es pedirla por escrito, referenciando el producto exacto: nombre comercial, referencia o modelo, y si puedes, el lote. Un proveedor serio la tiene lista y te la manda en PDF sin dramas. Si tarda, insiste con un correo que deje constancia de la fecha en la que la pediste: eso también forma parte de tu diligencia documental. Con un termómetro digital nuevo en catálogo, por ejemplo, esta petición se hace una vez por referencia, no cada vez que llega una caja.
Pide siempre la versión vigente, no una versión antigua que pueda haberse quedado desactualizada tras un cambio en el producto o en su clasificación. Si el proveedor te manda una declaración con fecha muy anterior al producto que estás recibiendo ahora, pregunta si sigue siendo la que aplica antes de darla por buena.
¿Qué tienes que mirar cuando la recibas?
Antes de archivarla, compárala con el producto real: que el nombre y la referencia coincidan con lo que tienes delante, que identifique con claridad al fabricante, y que esté fechada y firmada. No necesitas ser capaz de interpretar cláusulas técnicas del reglamento para hacer esta comprobación: es un cotejo de datos, no una lectura jurídica, y no hace falta formación especial para llevarla a cabo bien.
Si detectas que la declaración corresponde a otra referencia, a otro lote o a un fabricante distinto del que figura en la caja, no la des por válida. Vuelve a pedirla antes de poner el producto a la venta, sin excepciones ni prisas de última hora.
Conviene también mirar quién firma. Debe quedar claro que es el fabricante quien asume la responsabilidad, no un intermediario que simplemente reenvía papeles sin identificarse. Si el documento no deja claro quién lo emite, no tienes forma de saber si viene realmente de donde tiene que venir.
¿Qué NO tienes que hacer con este documento?
No tienes que redactarla, ni traducirla, ni validarla técnicamente: eso es trabajo del fabricante y, cuando corresponde, del organismo notificado que interviene en su proceso de certificación. Tu papel es pedirla, comprobar que coincide con el producto y guardarla con fecha.
Tampoco tienes que perseguir al fabricante directamente si compras a un distribuidor intermedio: puedes pedírsela a quien te vende a ti, que es tu interlocutor directo en la cadena de suministro.
Y si eres solo distribuidor, no importador, tampoco tienes que guardar una copia por norma como sí exige el artículo 13 al importador: a ti te basta con comprobar que existe antes de vender. Guardarla igualmente, aunque no sea obligación tuya en sentido estricto, es simplemente una buena costumbre que te ahorra sustos.
Si el proveedor no te la manda a tiempo, pídela por escrito, no solo de palabra: un correo con la fecha de la petición y el producto exacto referenciado es la prueba de que hiciste tu parte, aunque tarde en responder o directamente no lo haga. Si sigues sin recibirla después de insistir, no pongas el producto a la venta, porque es justo el documento que el artículo 14 te pide comprobar antes de vender.
¿Cómo se nota que una declaración no es de fiar?
Hay señales sencillas antes de fijarte en el contenido técnico. Un PDF sin remitente claro, reenviado varias veces y sin que se sepa quién lo generó, es la primera señal de alarma. Lo mismo pasa si el nombre del fabricante que aparece en la declaración no coincide con el que figura en la caja del producto, aunque sea una diferencia mínima de redacción.
En una farmacia con parafarmacia es habitual recibir de golpe la documentación de varias referencias nuevas: apósitos, mascarillas, un oxímetro. Si el proveedor manda una única declaración genérica para todas, sin distinguir producto por producto, pregúntale de qué está hablando exactamente esa declaración, porque puede que no cubra alguna de las referencias que te ha enviado.
En una óptica, el caso típico es distinto: gafas graduadas con marcado CE que llegan sin declaración porque el proveedor asume que el marcado ya es suficiente. No lo es. Pídela igual que pedirías la de cualquier otro producto, con el mismo criterio y sin hacer excepciones porque el artículo te resulte familiar.
Nada de esto exige que investigues cómo fabrica el proveedor ni que audites su cadena de producción: tu comprobación se queda en el papel que tienes delante, no en lo que ocurre en la fábrica de origen.
Si te queda la duda, aquí lo tienes desarrollado: qué significa realmente el marcado CE. Si te queda la duda, aquí lo tienes desarrollado: cuándo hace falta además un certificado de organismo notificado.
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¿La declaración UE de conformidad tiene que estar en español?
El reglamento no exige un idioma concreto para este documento como sí lo hace para el etiquetado y las instrucciones. Guarda la que te entreguen y, si tienes dudas, pide una traducción a tu proveedor.
¿Tengo que renovarla yo cada cierto tiempo?
No, renovarla es cosa del fabricante cuando cambie el producto o su situación regulatoria. Tu tarea es comprobar que la que tienes archivada sigue siendo la vigente.
¿Sirve la misma declaración para todos los lotes de un producto?
En general sí, porque la declaración se refiere al producto o modelo, no a cada lote individual. La trazabilidad por lote es un registro distinto que llevas tú.